Sin humo

Lo que no hace falta que compres: lentes de colores, lateralidad cruzada y entrenamiento cerebral

8 min de lecturaZubibook
Un niño trabajando con lápiz sobre una hoja impresa en la mesa de casa

Cuando a un hijo le diagnostican dislexia o TDAH, en pocos meses aparece un catálogo entero de soluciones. Algunas cuestan varios miles de euros al año. Estas tres tienen en común que la evidencia disponible no las respalda, y que aun así se siguen vendiendo mucho.

1. Lentes y filtros de colores

La propuesta es atractiva por lo sencilla: si al niño le cuesta leer, un filtro de color sobre el texto o unas gafas con cristal tintado le «estabilizan» la página. Se comercializa a menudo bajo el nombre de síndrome de Irlen o estrés visual.

La revisión sistemática de referencia es la de Griffiths, Taylor, Henderson y Barrett (2016), publicada en Ophthalmic & Physiological Optics, que analizó 54 conjuntos de datos en 51 publicaciones. La conclusión es literal y no deja mucho margen: «el uso de lentes o filtros de color para mejorar las dificultades de lectura no puede ser respaldado». Y añade que los beneficios reportados «son probablemente resultado de efectos placebo, de práctica o Hawthorne».

El matiz honesto: que la evidencia no respalde el producto no significa que el niño mienta cuando dice que ve mejor. El efecto placebo y el efecto de práctica son efectos reales, solo que no vienen del filtro. Si tu hijo ya tiene un filtro y le gusta usarlo, no hay que quitárselo. Lo que no tiene sentido es pagar una evaluación de varios cientos de euros y unas gafas a medida esperando que resuelvan la dislexia.

2. Lateralidad cruzada y «reorganización neurofuncional»

Este merece un apartado propio porque en España se vende muchísimo, con programas de varios meses y precios que se cuentan en miles de euros. La idea es que tener el ojo dominante en un lado y la mano dominante en el otro provoca dislexia, discalculia o TDAH, y que hay terapias que lo «reorganizan».

El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas en Navarra emitió una alerta pública el 14 de marzo de 2025, firmada por sus delegados Loreto Mendiluce Martín y Francisco Zunzunegui Quintana. Sus afirmaciones, textuales: la lateralidad cruzada es «un fenómeno normal del desarrollo» que no requiere intervención; no existe respaldo científico que la vincule con dislexia, discalculia o TDAH; estas terapias «generan frustración en las familias» al desviarlas de intervenciones efectivas y suponen «desembolsos importantes» con «marcado fin recaudatorio»; y las mejoras que se observan reflejan el «desarrollo madurativo propio» del niño, no el tratamiento.

Que sea un colegio profesional español el que lo diga, y no una revista internacional, es relevante: es exactamente el sector que podría beneficiarse económicamente de lo contrario.

3. Entrenamiento cognitivo computerizado para el TDAH

Aplicaciones y programas que entrenan memoria de trabajo y atención con juegos, con la promesa de que esa mejora se traslade a los síntomas y al rendimiento escolar.

El metaanálisis de Westwood, Parlatini, Rubia, Cortese y Sonuga-Barke (2023) en Molecular Psychiatry reunió 36 ensayos controlados aleatorizados con 2.234 participantes. La clave metodológica es que separaron las medidas probablemente cegadas de las no cegadas, porque cuando quien puntúa los síntomas es el mismo padre que sabe que su hijo ha estado entrenando, el resultado se infla.

Con medidas probablemente cegadas: TDAH total SMD = 0,12, no significativo; hiperactividad e impulsividad SMD = 0,11, no significativo; inatención SMD = 0,17, un efecto pequeño. En memoria de trabajo verbal y visuoespacial sí hubo mejora, SMD entre 0,38 y 0,49, pero esa mejora es en la propia tarea entrenada. En atención, inhibición y resultados académicos, sin efectos significativos.

Conclusión de los autores: no hay evidencia que apoye el uso del entrenamiento cognitivo computerizado como tratamiento independiente de los síntomas nucleares del TDAH. El niño mejora en el juego. No mejora en clase.

Un caso que no es blanco ni negro: el neurofeedback

Aquí no vamos a decir que no funcione, porque la evidencia está en discusión. Un metaanálisis de Zhong y colaboradores publicado en Scientific Reports en 2025, con 17 ensayos controlados y 939 participantes de 6 a 17 años, encontró mejoras en control inhibitorio (SMD = 0,36) y en memoria de trabajo (SMD = 0,37). Son resultados más favorables que el consenso previo.

Los propios autores reconocen heterogeneidad importante entre estudios y sesgo de publicación en los seguimientos a largo plazo, y la discusión metodológica de fondo sigue siendo la misma que en el entrenamiento cognitivo: cegado frente a no cegado. Nuestra lectura es que hoy el neurofeedback es evidencia mixta y en debate, ni «funciona» ni «no funciona». Si te lo ofrecen, pregunta por el coste total, por el número de sesiones y por qué medida objetiva se va a usar para decidir si está sirviendo.

Lo que sí tiene respaldo

Para que este artículo no se quede solo en el «no»: en lectura, un metaanálisis de 2025 dirigido desde el equipo de Daphne Bavelier sobre 41 estudios con lectores con dificultades encontró un efecto medio de g = 0,433 para intervenciones digitales, y señaló que las intervenciones específicas de dominio —descodificación, comprensión— funcionan, mientras que las de dominio general —entrenar atención y memoria de trabajo— solo benefician a los lectores con dificultades y de forma inconsistente.

Traducido: practicar leer mejora la lectura. Entrenar la atención en abstracto, no tanto.

Y en autismo, la referencia sigue siendo el catálogo del NCAEP, que identificó 28 prácticas basadas en evidencia, entre ellas los apoyos visuales, la comunicación aumentativa y alternativa, las intervenciones basadas en antecedentes, el entrenamiento en comunicación funcional y el modelado. Los apoyos visuales son, con diferencia, la práctica con mejor relación entre evidencia, coste y facilidad de uso en casa.

Cómo filtrar la próxima oferta que te llegue

Tres preguntas suelen bastar. ¿Qué medida objetiva va a mejorar y en cuánto tiempo? Si la respuesta es «se le verá más seguro», no hay medida. ¿Quién lo ha evaluado con grupo control? Si la respuesta es «hay muchos testimonios de familias», no hay evaluación. ¿Cuánto cuesta el programa completo, no la primera sesión? Si la respuesta tarda en llegar, ya sabes.

Fuentes

Este artículo es información general elaborada a partir de fuentes públicas enlazadas al final. Zubibook no es un centro sanitario ni educativo homologado y este texto no sustituye el diagnóstico ni la orientación de un profesional. Si algo de lo que lees aquí te preocupa, habla con el equipo de orientación del centro o con tu profesional de referencia.

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