Zubi Canvas: el cuaderno lo montas tú
Cuando un maestro de PT dice «lo quiero editable» casi nunca quiere reescribir textos: quiere quitar un ejercicio, meter otro y cambiar el orden. Eso es Zubi Canvas. Y encima enseña algo que hasta ahora no se veía: si el cuaderno que estás montando está equilibrado o se te ha ido de un lado.
Tres columnas y ya está
A la izquierda, las misiones
Las que el motor sabe fabricar de verdad para ese cuaderno, con lo que entrena cada una, su dificultad, si es ficha, manipulativa, oral o de movimiento, y los minutos que pide. Se filtran por habilidad, por dificultad y por tipo.
En el centro, el cuaderno
Las misiones que has metido, en orden, con el nombre del niño en la cabecera. Pinchas para quitar y para meter. Algunas van marcadas como fijas: son las que otra página del cuaderno nombra o las que lo cierran, y sacarlas dejaría una referencia apuntando al vacío.
A la derecha, el equilibrio
La Nota Zubi, el heptágono con tu cuaderno en naranja y lo indicado en azul, y avisos concretos: «se queda corto en comprensión, va 9 puntos por debajo». Tres vistas del mismo dato: forma, barras y tabla.
La Nota Zubi
Un maestro que prepara material a mano no tiene forma de saber si esta semana ha reforzado tres veces atención y ni una comprensión. El heptágono lo dice en dos segundos. Son siete habilidades —conciencia fonológica, comprensión, lenguaje, grafomotricidad, números, atención y emociones— y cada misión reparte cien puntos entre varias, según lo que el niño hace de verdad, no según el título.
La nota junta tres cosas: cuánto se parece tu reparto al indicado (65 %), cuántas habilidades tienen presencia (20 %) y la longitud del cuaderno (15 %).
Es un consejo, no una barrera. El botón de pedir se activa igual, tenga la nota que tenga. Quien conoce al niño eres tú: si decides machacar comprensión este mes porque es lo que toca, Canvas te lo dice y se aparta.
Ningún organismo oficial publica un reparto en porcentajes. Ninguno. Por eso la forma azul no se vende como norma: es una recomendación de Zubibook construida sobre la evidencia disponible, y puedes apartarte de ella cuando quieras.
Lo que pone en el informe
Al elegir el cuaderno aparecen las dimensiones que trae el informe del niño: el nivel de apoyo en autismo, la presentación y la gravedad en TDAH, el especificador de lectura en dislexia, y su equivalente en discalculia, disgrafía, lenguaje y emociones.
No es decoración: mueven la forma azul, acotan cuánta misión exigente conviene y cambian lo que Canvas propone. Un TDAH inatento y uno hiperactivo-impulsivo no reciben la misma recomendación.
Si el informe no lo indica —en autismo pasa en seis de cada diez—, elige por el apoyo que el niño necesita en casa, no por la etiqueta. Canvas lo dice en pantalla.
Sale impreso tal como lo montas
Lo que Canvas produce no es una sugerencia: es la ficha exacta que come nuestro motor. El mismo que fabrica los cuadernos del catálogo. Eliges el idioma del cuaderno —los siete— y el nivel de apoyo, y sale el PDF con el nombre del niño en la portada y su hoja de pegatinas.
Canvas te dice de antemano cuántas páginas va a tener y cuántos minutos de trabajo son. Después de pedirlo, te llega al correo en un plazo de 48 horas laborables.
Con qué plan
Canvas entra con los planes profesionales. Cada plaza son tres cuadernos al mes para ese alumno.
Los tres llevan el catálogo completo con los tres niveles de apoyo, licencia de impresión para la consulta o el aula y una sola factura al mes. Se cancela en un clic.
Pruébalo ahora, sin cuenta
Canvas se abre entero en modo prueba: monta un cuaderno de verdad, cámbiale el idioma, mira cómo se mueve el heptágono. Lo único que pide cuenta es pedir el cuaderno.
¿Dudas antes de decidir? Escríbenos a info@zubibook.com y te contestamos nosotros.