Hay dos cifras sobre el TDAH en España que no encajan entre sí, y la distancia entre ellas equivale a varios cientos de miles de niños. No es un error estadístico: es la diferencia entre tener el trastorno y que alguien lo haya registrado.
Las dos cifras
La primera viene de la literatura clínica. Según la revisión publicada en Pediatría Integral en septiembre de 2025, la prevalencia mundial del TDAH ronda el 5 %, con un rango del 2 al 18 % según la metodología. Un metaanálisis de 2023 sitúa la cifra en 7,6 % en niños de 3 a 12 años y 5,6 % en adolescentes de 12 a 18. Para España, el dato de referencia es el estudio de Catalá-López y colaboradores: en torno al 6,8 %.
La segunda viene de la estadística educativa. En el curso 2024-2025 el sistema identificó como «trastornos graves de atención» a un 7,6 % de los 936.328 alumnos con «otras NEAE», lo que da unos 71.200 alumnos. Sobre el total del alumnado español, eso es aproximadamente el 0,9 %.
6,8 % frente a 0,9 %. La diferencia es de casi un orden de magnitud.
Qué hay en esa diferencia
Parte se explica por definiciones. La categoría educativa se llama «trastornos graves de atención», y un diagnóstico clínico de TDAH no implica automáticamente que el caso sea grave ni que requiera medidas específicas registradas. Un niño con TDAH bien compensado, con buen rendimiento y sin conflicto en el aula, puede no aparecer nunca en ninguna estadística de apoyo.
Otra parte se explica por el circuito. Para que un alumno conste como NEAE hace falta que alguien —normalmente el tutor— lo derive, que el equipo de orientación lo evalúe y que se emita un informe. Cada uno de esos pasos tiene lista de espera y cada uno depende de que haya un profesional disponible. En comunidades con ratios de orientación de un orientador por cada 800 o 1.000 alumnos, la evaluación de un caso «no urgente» puede tardar cursos.
Y otra parte, la más incómoda, se explica por quién llama la atención. El TDAH tiene una ratio de dos a tres niños diagnosticados por cada niña. Esa ratio no refleja necesariamente la prevalencia real: refleja también qué presentación resulta visible. El niño que se levanta, interrumpe y molesta se deriva. La niña que se queda mirando por la ventana durante cuarenta minutos, no molesta a nadie y saca notas mediocres, no se deriva. Se deriva a quien incomoda al aula, no a quien más lo necesita.
Lo que casi nunca se menciona: la comorbilidad
Más del 70 % de los niños con TDAH presenta al menos otro trastorno asociado. El reparto según la misma revisión: trastorno negativista desafiante o disocial en el 40-60 % de los casos, trastornos del aprendizaje en más del 30 %, ansiedad entre el 8 y el 30 %, y depresión entre el 4 y el 30 %.
Ese «más del 30 % con trastornos del aprendizaje» es importante para las familias. Significa que en uno de cada tres casos el problema con la lectura o con las matemáticas no es «consecuencia de que no atiende»: es un segundo problema que existe por su cuenta y que necesita su propio abordaje. Tratar solo la atención y esperar que la lectura se arregle sola es una de las causas más frecuentes de frustración a los dos o tres años de intervención.
Qué hacer con esto si eres la familia
Lo primero: si sospechas y el colegio no deriva, puedes iniciar la evaluación por tu cuenta desde pediatría o desde salud mental infantojuvenil. El informe clínico externo obliga al centro a valorar medidas, aunque el circuito interno no lo hubiera detectado.
Lo segundo: si tu hija es una niña y el motivo por el que nadie ha dicho nada es que «se porta bien», eso no es un argumento clínico. Pide que se valore la inatención por separado de la conducta.
Lo tercero: si hay diagnóstico, pregunta explícitamente por la comorbilidad de aprendizaje. Que se evalúe lectura y cálculo, no solo atención.
Y lo cuarto, sobre lo que puedes hacer en casa: cuidado con lo que se vende como entrenamiento. El entrenamiento cognitivo computerizado no tiene evidencia que respalde su uso como tratamiento de los síntomas nucleares del TDAH. Lo que sí tiene respaldo es la estructura: tareas cortas, previsibles, con el final visible desde el principio y con un refuerzo inmediato al terminar.
Fuentes
- Rodríguez Hernández, Delgado Torres y González Benito (2025), TDAH — Pediatría Integral nº 6, septiembre de 2025
- Alumnado NEAE curso 2024-2025, Ministerio de Educación, FP y Deportes (30/04/2026); cálculo propio sobre porcentajes publicados
- Westwood, Parlatini, Rubia, Cortese y Sonuga-Barke (2023), entrenamiento cognitivo computerizado — Molecular Psychiatry
Este artículo es información general elaborada a partir de fuentes públicas enlazadas al final. Zubibook no es un centro sanitario ni educativo homologado y este texto no sustituye el diagnóstico ni la orientación de un profesional. Si algo de lo que lees aquí te preocupa, habla con el equipo de orientación del centro o con tu profesional de referencia.